TIENEN QUE SABER…
- Liliana Méndez Ebra

- hace 14 horas
- 8 Min. de lectura

Basado en:
Lucas 7:36-50 Nueva Traducción Viviente
Una mujer pecadora unge a Jesús
36 Uno de los fariseos invitó a Jesús a cenar, así que Jesús fue a su casa y se sentó a comer. 37 Cuando cierta mujer de mala vida que vivía en la ciudad se enteró de que Jesús estaba comiendo allí, llevó un hermoso frasco de alabastro lleno de un costoso perfume. 38 Llorando, se arrodilló detrás de él a sus pies. Sus lágrimas cayeron sobre los pies de Jesús, y ella los secó con sus cabellos. No cesaba de besarle los pies y les ponía perfume. 39 Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría qué tipo de mujer lo está tocando. ¡Es una pecadora!». 40 Entonces Jesús respondió a los pensamientos del fariseo: —Simón—le dijo—, tengo algo que decirte.
—Adelante, Maestro—respondió Simón. 41 Entonces Jesús le contó la siguiente historia: —Un hombre prestó dinero a dos personas, quinientas piezas de plata a una y cincuenta piezas a la otra. 42 Sin embargo, ninguna de las dos pudo devolver el dinero, así que el hombre perdonó amablemente a ambas y les canceló la deuda. ¿Quién crees que lo amó más? 43 Simón contestó: —Supongo que la persona a quien le perdonó la deuda más grande. —Correcto—dijo Jesús. 44 Luego se volvió a la mujer y le dijo a Simón: —Mira a esta mujer que está arrodillada aquí. Cuando entré en tu casa, no me ofreciste agua para lavarme el polvo de los pies, pero ella los lavó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. 45 Tú no me saludaste con un beso, pero ella, desde el momento en que entré, no ha dejado de besarme los pies. 46 Tú no tuviste la cortesía de ungir mi cabeza con aceite de oliva, pero ella ha ungido mis pies con un perfume exquisito. 47 »Te digo que sus pecados—que son muchos—han sido perdonados, por eso ella me demostró tanto amor; pero una persona a quien se le perdona poco demuestra poco amor. 48 Entonces Jesús le dijo a la mujer: «Tus pecados son perdonados». 49 Los hombres que estaban sentados a la mesa se decían entre sí: «¿Quién es este hombre que anda perdonando pecados?». 50 Y Jesús le dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado; ve en paz».
TRASFONDO –
En los evangelios encontramos tres ocasiones en las que Jesús fue ungido con aceite o perfume caro. ¿Quiénes ungieron a Jesús?
La Biblia habla sobre una mujer pecadora que ungió los pies de Jesús con un perfume caro y con sus lágrimas.
También sabemos sobre María de Betania. Ella derramó nardo puro sobre los pies de Jesús.
Finalmente, cuando Jesús se encontraba en casa de Simón, el leproso, una mujer no identificada se acercó a él con un vaso de alabastro con perfume de gran precio que derramó su cabeza.
En Casa de Simón el leproso:
Mateo 26:6-13 Reina-Valera 1960
Derramó el perfume sobre la cabeza del Maestro (Betania)
En Casa de Simón el leproso:
Marcos 14:3-9
Quebró el vaso de alabastro y ungió la cabeza de Jesús (Betania)
En casa de Lázaro:
Juan 11:1-2, Juan 12:1-8
Seis días antes de la Pascua, en casa de Lázaro, el amigo de Jesús. Su hermana María ungió los pies del Maestro y los enjugó con sus cabellos (Betania).
4. En el Hogar de Simón el fariseo
Lucas 7:36-50 (en Galilea)
DE TODOS, Hemos escogido el relato en Lucas porque los otros hacen más énfasis en haber gastado tanto dinero en usar un caro perfume sobre Jesús. Pero en Lucas, la mujer mencionada es el punto focal.
De hecho, este episodio específico solo se encuentra en Lucas. Los demás son similares, pero las diferencias son demasiado grandes para pensar que se trata del mismo evento. Entre estas diferencias, los tiempos… uno se da al principio del ministerio de Jesús y el otro cerca del final. El relato de Lucas se da in Galilea y los otros en Judea (Betania)
LAS CIRCUMSTANCIAS –
Jesús es invitado a casa de un fariseo a comer con él. Entendemos que al principio del ministerio de Jesús todavía había fariseos que probablemente le tenían respeto y buenos deseos. Una vez que Su ministerio fue avanzando, los miembros de esta secta se fueron amargando en contra de Él hasta que ocurre un rompimiento abierto.
A la comida se aparece una mujer, que se registra en La Palabra como “de la ciudad… que era pecadora”. Según los comentaristas, esta palabra en el lenguaje del Nuevo Testamento significa que era prostituta. La palabra pecadora conllevaba un estigma mayor en aquella época. Para los fariseos, el termino se usaba con referencia a aquellos que consideraban personas muy bajas moral y espiritualmente.
Cuando uno no era invitado a una cena, era la costumbre que se quedaran de pie alrededor de la pared y hablaran con los invitados.
La mujer irrumpe en la comida e inmediatamente se acerca a Jesús que ya estaba sentado sobre cojines, que era la costumbre. Trae consigo un frasco de alabastro:
SIGNIFICADO de Alabastro - Del lat. alabaster, -tri, y este del gr. ἀλάβαστρος alábastros.
m. Variedad de piedra blanca, no muy dura, compacta, a veces traslúcida, de apariencia marmórea, que se usa para hacer esculturas o elementos de decoración arquitectónica.
m. Blancura propia del alabastro. U. m. con referencia a la piel o al cuerpo humano.
m. Vaso de alabastro sin asas en que se guardaban los perfumes.
alabastro calizo
¿QUÉ SABEMOS DE QUIEN IRRUMPE EN LA CASA DONDE ESTABA JESÚS? –
Era mujer (ya esto era todo un reto pues las mujeres se consideraban personas de segunda catergoría)
Era de la ciudad… era conocida
No estaba invitada a la comida
Tenía mala reputación
Pecadora en este contexto significa que era probablemente prostituta
PERO NADA DE ESTO NOS HABLA DE ELLA COMO PERSONA -
La mujer rompe con todos los esquemas y se presenta ante El Maestro. Recordemos que era pecadora, no estaba invitada y era mujer.
Su actitud nos revela que ya en ella había habido una transformación:
Vs. 38 dice que ella entra llorando.
Vierte sobre Jesús un costoso perfume, sabemos que es costoso por el frasco donde estaba guardado.
La mujer unge los pies de Jesús con el perfume y sus lágrimas.
Besa los pies del Maestro, MOSTRANDO TOTAL RENDICIÓN.
El hecho de que se soltara el cabello en público ya era escandaloso, pues las mujeres después de su casamiento jamás se veían en público con sus cabellos sueltos.
Recordemos que los fariseos eran los doctores de la ley. Tenían prestigio, poder y dinero. Jesús se le ve criticándoles y comparándoles con sepulcros blanqueados. También los señala como hipócritas. PODEMOS PREGUNTARNOS, sabiendo la mentalidad de este hombre, ¿por qué acepta la invitación? Ésto es lo primero que vemos en el Maestro, siempre dispuesto a darnos la oportunidad de acercarnos a Él y a recibir Su perdón.
Efesios 2:8-9 Nueva Traducción Viviente
8 Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9 La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.
Romanos 10:12-13 Nueva Traducción Viviente
12 No hay diferencia entre los judíos y los gentiles en ese sentido. Ambos tienen al mismo Señor, quien da con generosidad a todos los que lo invocan. 13 Pues «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».
PERO A JESÚS NO LE IMPORTÓ QUE EL FARISEO pudiera tener una imagen y prejuicio en contra de él. Acepta la invitación para darle la oportunidad de conocerle y ser impactado por Su Divinidad, Su Amor y Su Salvación.
JESÚS NO NOS VE COMO EL MUNDO NOS VE:
Cuando vio el gesto de amor y humillación de la mujer, Él no vio a una prostituta despreciada por todos, vio a un alma que ya había sido tocada y necesitaba reconocer que había sido salvada.
EL MAESTRO RECONOCIÓ el esfuerzo que hizo la mujer para demostrar su amor y sometimiento. La mujer sin saberlo, sin ser obligada por la tradición, ni por lo que se esperaba de ella hizo lo correcto para exaltarle, darle respeto y honor.
LA TRADICIÓN PARA LOS INVITADOS -
(CUANDO LLEGABA UN HUÉSPED)
El anfitrión le ponía su mano en el hombro y le daba un beso de paz. Era una señal de respeto que nunca se dejaba de hacer y menos a un rabino. Y Simón, el fariseo, reconoce a Jesús como Rabí cuando en el vs. 40 le llama Maestro.
Lo segundo era que como los caminos eran de tierra, polvorientos y el calzado era solo suelas sujetas al pie con correas, cuando venía el huésped de la calle, se le echaba agua en los pies para limpiarlos y refrescarlos.
A veces se quemaba un poquito de incienso o se le echaba un poco de esencia de rosas en la cabeza para refrescarlo.
PERO, SIMÓN NO HIZO NADA DE LO ANTERIOR
Sin embargo, la mujer, dejándose llevar por su deseo de agradar y adorar a Jesús hizo todo esto y mucho más.
JESÚS QUEDA IMPRESIONADO Y LA DEFIENDE…
La Escritura habla de que Jesús es nuestro abogado ante el Padre:
1 Juan 2:1 Reina-Valera 1960
2 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
LA CONFIRMACIÓN PARA UN CORAZÓN YA TRANSFORMADO –
Lucas 7:47-50 Nueva Traducción Viviente
47 »Te digo que sus pecados—que son muchos—HAN SIDO PERDONADOS, por eso ella me demostró tanto amor; pero una persona a quien se le perdona poco demuestra poco amor. 48 Entonces Jesús le dijo a la mujer: «TUS PECADOS SON PERDONADOS». 49 Los hombres que estaban sentados a la mesa se decían entre sí: «¿Quién es este hombre que anda perdonando pecados?». 50 Y Jesús le dijo a la mujer: «TU FE TE HA SALVADO; VE EN PAZ».
La declaración de Jesús acerca de que los pecados de la mujer habían sido perdonados, parece indicar que ya ella había tenido un encuentro con EL CRISTO DEL PERDÓN.
DE HECHO, la actitud de humildad, obediencia y sometimiento de la mujer nos indica que ella había sido transformada. Pero, no lo había hecho público, así que ni ella misma estaba segura.
Romanos 10:10 Reina-Valera 1960
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
EN DEFINITIVO: lo que había sido cambiado en el interior de esta mujer, necesitaba venir a lo público, para ella y para los que la rodeaban
JESÚS, en Su Amor y Delicadeza, aprovecha este momento para asegurarle a la mujer que, a pesar de lo que ella hubiese hecho, o quien hubiese sido, sus pecados ya habían sido echados al fondo de la mar.
Miqueas 7:18-19 Reina-Valera 1960
18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. 19 Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
Isaías 43:25 Reina-Valera 1960
25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
A VECES, NO CREEMOS QUE HAYAMOS SIDO PERDONADOS. Ocurre, que en cuanto le pedimos perdón al Señor, reconociendo nuestros pecados; inicialmente nos levantamos contentos y más livianos, pero enseguida comenzamos a dudar en nuestro corazón y nuestra mente. Muy pronto nos convencemos de que Dios no ha podido perdonar todo lo que hemos hecho.
ESTE EPISODIO, nos deja saber que El Señor está presto para:
Darnos la oportunidad de acercarnos y conocerle (Aceptar la invitación de Simón)
Perdonar TODOS nuestros pecados. Borrarlos y no tener de ellos memoria (mujer).
PARA ELLO… Tenemos que creerle a Dios. Aceptamos su Soberanía.
Es necesario hacer público, lo que ya ha sido hecho en nuestro interior.
REFERENCIAS –
Comentario Bíblico Beacon, Ralph Earle et al; Casa Nazarena de Publicaciones, 1985
Diccionario de la lengua española, https://dle.rae.es/alabastro
Comentario al Nuevo Testamento, William Barclay, Editorial CLIE, 2006



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